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Pulsa aquí para descargarte el “The Making Of The Comeback” o aquí para verlo en Youtube.

 

Descárgate el video clip “The Comeback”, en formato Mov (quicktime) ó Divx (Windows Media)

 

foto_kiko_g.jpgPor Federico “Kiko” Meler, Director

 

Todo empezó, como empiezan estas cosas. Acababa de entregar el que fue el segundo videoclip de Gauntlet, “Here comes the Thunder” y me comentaron la posibilidad de grabar un EP en unos pocos meses, así que después del buen sabor de boca que nos había dejado el videoclip grabado en la sala “Ritmo y Compás”, decidí sugerir presentar junto al EP “The Comeback” uno nuevo con una planificación más cuidada y huyendo de las imágenes de directo que, por otro lado, ya se habían utilizado en los dos anteriores. Así que la idea tuvo una buena aceptación por parte de “la G”.

 

El grupo se puso manos a la obra con la grabación del disco en los estudios “New Life” de Madrid, así que yo tenía que esperar a que decidieran qué canción se iba a elegir y, lo más importante, saber con qué presupuesto se iba a contar para esta nueva entrega.

 

Una vez terminada la grabación, me entregaron el master de audio y después de muchas reuniones, haber estado presente en varios momentos de ésta y haber hablado con cada uno de los miembros del grupo para empaparme de la esencia de los nuevos temas, me puse a hacer lo que sería un primer presupuesto y un esbozo de cómo se iba a desarrollar el videoclip de la canción “The Comeback”, tema elegido por toda la banda y apoyado también por José Garrido y Daniel Melián, técnicos de los Estudios New Life que lo consideraron una apuesta segura como carta de presentación a este nuevo trabajo de “la G”.

 

El primer presupuesto que planteé no gustó demasiado a la banda. La grabación de las nuevas canciones se había retrasado y no estaban para derrochar, así que durante unas dos semanas, el proyecto se paralizó. Para disgusto de todos, el videoclip se quedaría en el tintero y se presentaría el nuevo trabajo sin soporte audiovisual, algo que a mí particularmente, me dejó bastante “planchado” porque era mi primera oportunidad de hacer un videoclip con algo de presupuesto y una planificación.

 

Todo parecía perdido, hasta que un día me llamó Miguel (¡¡¡BENDITA LLAMADA!!!) diciéndome que podíamos recortar el presupuesto; nadie quería abandonar y, por muchas dificultades que hubiera, queríamos ir en una sola dirección: grabar ese videoclip ¡¡¡SÍ o SÍ!!!

 

Hice un nuevo presupuesto, con el cual no estaba en absoluto de acuerdo. Habíamos abaratado el coste, pero había salido perdiendo lo único que a mí me importaba: la calidad de la imagen. La única cámara que entraba en nuestro nuevo presupuesto era una cámara que ya tiene unos cuantos años y que ya, ni siquiera se utilizaba para grabar películas pornográficas...en fín, la cosa seguía adelante, ¡¡¡pero con la PUTA cámara esa que me atormentaba!!! Ahora no había marcha atrás, había que seguir planificando el resto de la grabación.

 

Otro gran problema que se nos presentaba era el tema de las localizaciones. Intentamos simplificar al máximo, así que decidimos quedarnos con tres: un interior que fuera un escenario o un local de ensayo, un exterior (por determinar) y un bar (el Ambigú 33 de Majadahonda). Gracias a la amistad que me une con el dueño y encargado de dicho bar, no tuvimos ningún problema para grabar, pero el interior era más complicado...al final, Ando y su familia nos prestaron su garaje para colocar allí lo que sería el escenario. Desde aquí, volver a agradecer a la familia Martínez su eterna paciencia ¡¡¡y esa barbacoa!!!

 

El exterior fue al final el mismo búnker que se utilizó para la sesión de fotos del disco “Path of Nails” que, además, quedaba muy cerca de las otras dos localizaciones y nos permitía grabar con mayor rapidez, ya que sólo teníamos dos días para hacer el videoclip.

 

Superado el tema de las localizaciones, quedaba el trabajo más duro: planificar los planos y las situaciones. En una palabra, el STORYBOARD.

 

Estuve en mi casa escuchando la canción alrededor de 250 o 300 veces hasta conseguir elaborar los planos de cada una sus partes; capturar esa rabia característica de cada uno de los miembros de la banda y explotar sus dotes artísticas. No fue del todo duro plasmar en papel esos gestos tan característicos de “la G”. Llevo alrededor de 4 años con ellos y les había grabado ya un video, una o dos sesiones de fotos y había asistido a muchos conciertos suyos...creo que los conozco bastante bien. Una vez terminado el storyboard, la banda aportó ciertos guiños que le dieron el toque definitivo. ¡¡¡Ya teníamos la idea sobre el papel!!!

 

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Pulsa en cada una de las páginas del storyboard para verlas ampliadas

 

Paralelamente al storyboard fui cerrando varias cosas, como el alquiler del equipo, el atrezzo y formar un equipo técnico. Lo primero que hice fue buscar a alguien que me ayudara con el atrezzo en el garaje...teníamos que convertirlo en una especie de escenario, así que llamé a un amigo del instituto que me había comentado hacía ya unos meses que se estaba dedicando a performance y demás actividades variadas, Andrés Arjona. Vino a casa de Ando, echó un vistazo al garaje y nos comentó que podía pedir telas negras en su trabajo para forrar literalmente el garaje entero.

 

A su vez, en una noche de borrachera, me encontré con un buen amigo, Fernando Matey (cámara de televisión), al cual le conté en qué andaba metido y mi descontento con la cámara con la que íbamos a grabar. Me dijo que no me preocupase y que no alquilara la cámara, que él nos prestaba la suya, una BETACAM SP...para los que no sean entendidos en el tema, aclararé que es como hablar de un Mercedes; es decir, la calidad de la imagen no se vería comprometida. ¡¡¡Gracias Fernando Matey y Fernando Mate!!! (aka “los Dos Fernandos”).

 

Ya estaba casi todo listo, faltaba la iluminación y alguien que me ayudara durante el rodaje a poner un poco de orden entre tanto cuero, pelo y tachuelas. Necesitaba a alguien que estuviera presente, pendiente del plan de rodaje, que tomase los códigos de tiempos de las tomas y que estuviera un poco para todo. Ahí es donde entraba Laura Pons, ayudante de dirección del videoclip. ¡¡¡Gracias Laura por prestarnos el poco tiempo que tenías y el que no tenías!!!

 

La iluminación era un tema que me preocupaba. Los alquileres de los focos eran caros y ya andábamos un poco cortos de presupuesto, pero gracias a Jacobo Anastasi, antiguo compañero del instituto de Andrés y mío, conseguimos alquilar su máquina de humo y cuatro focos, además de un sin fin de metros de cables para enchufar todo el escenario a un precio baratísimo. ¡¡¡Gracias Jacobo, sin ti hubiéramos estado a oscuras y sin humo!!!

 

Sólo quedaban dos pequeños detalles por cerrar: el foco estroboscópico para la secuencia que decidí bautizar como la “Secuencia Panteril” por su parecido a grandes temas de Pantera, que conseguí que nos prestara mi antiguo jefe de la discoteca móvil “Telepincha”, Javier Chicote y su socio Pepe (¡¡¡Gracias Tocomocho y Pepe!!!) y el tema de las telas negras. Andrés había conseguido todas las que encontró y varias cadenas, pero seguían sin ser suficientes, así que decidimos comprar más con el poco presupuesto que nos quedaba.

 

La última semana antes de la grabación me dediqué a reunir todo el equipo alquilado, comprado o prestado y llevarlo a casa de Ando, con el cual me tuve que ir a comprar los famosos 90 metros cuadrados de tela negra a la Plaza Mayor (todavía se acordarán de nosotros en la tienda...¡¡¡jajajaja!!!).

 

El jueves (a dos días de comenzar a grabar, puesto que el rodaje empezaba el sábado) hicimos los últimos retoques del garaje reconvertido en escenario entre Andrés, Ando y yo. Se hizo una prueba de iluminación por cámara y se dejo todo preparado para que, al día siguiente (viernes), entraran los Gauntlet a dejar colocados los trastos, batería, amplis y guitarras. Una vez preparado todo, la banda quedó muy contenta con el atrezzo y la iluminación, así que sólo faltaba esperar el día “D” a la hora “H”...¡¡¡LA GRABACIÓN!!!

 

Los dos días de grabación fueron una auténtica locura. Fue durísimo, pero lo pasamos muy bien y todos nos sorprendimos sobre todo de la vena interpretativa de Ivo...¡qué actorazo se ha perdido el cine búlgaro!

 

No me voy a extender demasiado en el rodaje puesto que el resultado está a la vista. Sólo me queda agradecer a unos y a otros su colaboración en todo esto; por un lado a los Gauntlet, que confiaron en mí para la grabación del videoclip, y por otro lado a toda esa gente que, de una u otra manera, ha colaborado y ha hecho posible que todo esto quedara como ha quedado, como un trabajo profesional. Gracias a Arjona, Laura, Jacobo, “los Dos Fernandos”, Alex, Jose y a Fran Marcos por el “Trilogo Explosivo”.

 

GRACIAS A TODOS

 

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